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Principios para la PROGRESIÓN CON CUERDA
Cuando se trabaja con cuerda, sea el caudal importante o no (y si lo es, con más motivo) hay que adoptar siempre, y sistemáticamente, métodos que ofrezcan:
Estos tres conceptos están completamente interrelacionados, aunque no siempre en la misma medida. Hay un cuarto concepto que no hay que olvidar: simplicidad.
Tenemos que buscar métodos y sistemas que no se compliquen innecesariamente. Por el mismo motivo hemos de tender a una economía de medios y utilizar los imprescindibles. Resumiendo: la cadena de seguridad (tanto en los materiales como en el proceso de las maniobras) ha de ser la justa y necesaria, la suficiente para mantener los tres conceptos antes mencionados.
Estos conceptos para que funcionen como tal hemos de adoptar mentalidad y técnicas barranquistas, y no otras. Sin duda que, si somos escaladores, alpinistas o espeleólogos, podemos trasladar una buena parte de todo ello a la práctica barranquista. Pero con ello estamos manifestando una inadaptación (consciente o no, asumida o no) al medio de los barrancos. Consecuentemente, y conforme sus condicionantes propios vayan tomando protagonismo, iremos corriendo los riesgos de todo ello derivados.
Hay que concluir que en barranquismo se impone el establecer rutinas y patrones de actuación propios.
Hay tres apartados generales a valorar:
Aunque a veces parezca superfluo comentar según que cosas, estas tienen su importancia ya que la mentalidad se afianza desde la base.
Importancia del material "dinámico" En barranquismo habitualmente no se emplean cuerdas dinámicas, ya sea como medio de progresión o de seguridad (ver apartado Cuerdas). Esto implica que el material no nos va a dar una suficiente capacidad de absorción de la fuerza de choque. En muchos de los casos esto no va a ser un problema ya que no solemos trabajar con riesgos de caída de factor 2. Pero en muchos otros casos, y en especial en todos aquellos barrancos que no están equipados pensando en esto (y son la mayoría), es muy fácil igualar y superar un factor de caída de 1. Lo dicho debe bastar para justificar la necesidad de que el material personal asociado a las maniobras tenga un comportamiento dinámico. Por si fuera poco hay que recordar que las longitudes "operativas" de estos materiales son muy cortas y por lo tanto escasa la capacidad de absorción. Resumiendo, no hay que olvidar que en barranquismo nos movemos en condiciones poco favorables para amortiguar la fuerza de choque.
Importancia del material adaptado No se debe estar continuamente pendiente del material , ni confiar despreocupadamente de él. Una vez colocado de manera adecuada debemos concentrarnos ya sea en su manejo concreto o en la maniobra concerniente.
No cualquier arnés Definitivamente conviene desechar los arneses de espeleología. La altura del punto de anclaje es claramente desfavorable para mantener un buen centro de gravedad (y esto es muy importante ante chorros de agua, mochilas con cierto peso/volumen o personas voluminosas). En el mercado existen un cierto número de arneses que, aunque el fabricante los denomina de cañones, presentan los mismos inconvenientes citados. Los arneses de escalada/alpinismo presentan un buen centro de gravedad, pero sufren un pronto desgaste y su punto de anclaje/encordamiento no es el idóneo (ni el 8 queda bien direccionado si se ata al anillo, ni el mosquetón trabaja bien si ata a los dos puntos). Un arnés (reforzado al menos en las perneras) con un único y sólido punto de anclaje, suficientemente alto y paralelo al cuerpo, sería un correcto ideal de seguridad.
Cabos de anclaje no solo para estar atado Aunque puntualmente podamos servirnos de diversos materiales, los cabos de anclaje, puesto que van a ser sistemáticamente utilizados, han de ser:
Descensor de 8 De entre todos los existentes es el descensor más versátil. Es un aparato que permite manejos diferentes con un diseño muy simple y sin mecanismos. Detalles que nos interesan:
Utilización:
El descensor hay que emplearlo con un mosquetón de seguridad (preferiblemente de rosca ya que los de gatillo son más difíciles de manejar con guantes o manos frías) y de abertura muy ancha (que facilite al máximo la utilización en rápido y el bloqueo mediante gaza fugada).
Cuerdas
Mosquetones
OBSERVACIÓN GENERAL. Hemos de intentar que sean los menos posibles (no solo los mosquetones) todo aquello que nos exige estar pendiente de los mismos. Por eso buscamos los materiales idóneos y automatizaremos aquello que, sin riesgo, sea posible.
Anillos de reunión Muy a menudo la situación de los anclajes en las instalaciones no favorece el anclarnos directamente con los cabos de anclaje. Por ello conviene disponer de una "extensión" que nos de ese radio de acción que nos hace falta para manejarnos cómodamente estando asegurados. Esta "extensión" ha de consistir en un anillo de cuerda dinámica (por las razones expuestas en Importancia del material dinámico). Esto además permitirá estar aseguradas varias personas a la vez sin entorpecerse.
Para entender lo que hacemos y tener un buena idea de las posibilidades hay que plantear un esquema general que estructure las maniobras. Los sistemas que se emplean obedecen a varios principios:
Es interesante observar como estos sistemas nos permiten elegir actuar de dos maneras:
Siempre el problema es tal sobre todo para el primero. Una vez que esta primera persona ha concluido, el problema debería dejar de ser una incógnita (ya se tendría una visión más general y más completa de la situación), y en consecuencia:
En el ámbito de cualquier maniobra debe estar previsto un sistema de aseguramiento:
Este aseguramiento puede ser, según circunstancias:
Sistema convencional de descenso Es el rápel habitual, en doble o en simple, tal y como lo conocemos desde siempre en escalada, pero minimizando los riesgos según planteamientos barranquistas. Es decir: utilización adaptada del 8 en clásico/rápido y en simple/doble Y ello:
Sistemas alargables de descenso Permiten, en caso de que quien baja quede bloqueado, descolgarlo desde la cabecera de la maniobra. Hay dos buenos métodos (no son los únicos):
Sistemas de descenso desplazado Permiten evitar/corregir la trayectoria natural.
Sistemas con las cuerdas ultimadas Se trata de, en ciertos casos, adecuar/optimizar la disposición final.
Aseguramiento en la aproximación a la maniobra . Para llegar a la reunión. Hay que plantearse siempre la necesidad/conveniencia de instalar un pasamanos, aunque sea de muy escasa longitud:
. En la reunión. Nadie debe iniciar la maniobra sin que el siguiente haya llegado a la reunión. O por decirlo de otra manera: quien se encuentra en la reunión permanece en ella hasta que llegue el siguiente y se autoasegure.
Aseguramiento durante la maniobra Pese a la experiencia que los miembros del grupo puedan tener, no está de más poner siempre en activo un método de aseguramiento. En muchas ocasiones puede bastar una persona atenta en la bases del rápel. Esto debería ser una rutina de funcionamiento.
Este es un apartado también importante, un buen indicador de un funcionamiento adaptado.
Disposición de las cuerdas Es interesante dejar de plegar y desplegar sistemáticamente las cuerdas: se pierde tiempo y se enredan. En su lugar las cuerdas se llevan siempre ensacadas y desplegadas.
¿Dónde van ensacadas?
¿Cómo van ensacadas?
¿Cuál es la utilidad de empleo?
Trabajo en equipo rotativo Esta dinámica da fluidez al ritmo de progresión. Exige tener más cuerdas de las imprescindibles y más de dos personas competentes.
Gestión de la maniobra Cualquier maniobra requiere gestionar tres situaciones:
Las tres son siempre interdependientes. Aunque en ocasiones esa interdependencia sea poco importante o poco evidente, así conviene no obstante considerarlas con el fin de que todos los componentes del grupo permanezcan seguros e identifiquen los métodos y lugares de seguridad. Además en cualquiera de esos momentos ha de estar operativo un sistema de seguridad. Conviene recurrir, cuando sea preciso, a los códigos gestual y sonoro. Todo esto debe ser previamente conocido/convenido por los miembros del grupo, y asumido según los roles.
Roles de grupo
Conviene establecer estos dos roles y adjudicarlos a personas concretas. Idealmente, la competencia de ambos debe ser igual.
Ubicación: El 1º de cuerda es el que va a afrontar la maniobra en primer lugar. El 2º de cuerda va a permanecer en la cabecera de la maniobra.
Compromiso: El 1º de cuerda es el que va a correr los posibles riesgos. El 2º de cuerda es quien, llegado el caso, ha de poner en marcha la solución (necesariamente prevista) a los problemas del 1º.
Misión posterior: El 1º, una vez finalizada la maniobra, debe analizar la conveniencia de ultimar/modificar el sistema para garantizar la seguridad de los demás. El 2º de cuerda es siempre el último en bajar.
Responsabilidad: Ambos tienen un grado de responsabilidad elevado ya que:
Estas personas se limitan a:
Responsabilidad: Consecuentemente tienen un grado de responsabilidad reducido:
Pero no se debe olvidar que en cualquier caso este grado de responsabilidad, aunque reducido, también es importante ya que es algo que el grupo comparte, cada cual en lo que le toca. Y entre ellas está el comprender y aceptar las tomas de decisión del 1º y 2º de cuerda, sin crear problemas de funcionamiento ni de orden psicológico. Anabel Moreno Enrique Salamero
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